sábado, 3 de mayo de 2014
Jurassic School
A pesar de que muchos se han reído (y con ganas…) de la famosa conductora televisiva y su duda existencial ante el hallazgo de dinosaurios en la Patagonia, existen ejemplares de una curiosa variedad de estos legendarios animales que aún respiran: los profesaurios.
Bípedos, normalmente carnívoros y nada amigables con los jóvenes cachorros de la especie humana, más comúnmente llamados alumnos, estos saurios suelen autosegregarse, negándose sistemáticamente a participar de nuevas experiencias.
Aunque muestran una imagen bravía y parecen abarcar todo el conocimiento existente de la disciplina en la que se desempeñan, son animalitos indefensos ante el avance de las nuevas tecnologías y sobre todo, del dominio que las jóvenes generaciones tienen de ellas. Ante la posibilidad de que alguno de los alumnos muestre destrezas que él no conoce, el profesaurio ataca sin piedad, anulando la inquietud del cachorro y exhibiendo estrategias autoritarias mediante las cuales se asegura el control del entorno en el que se encuentran estas dos especies, conocido como aula. De este modo, se asegura que su miedo y su ignorancia no queden expuestos ante los jóvenes, evitando así el bochornoso momento de tener que emitir un sonido que para él es sinónimo de derrota y cuya onomatopeya es “no sé”.
Haciendo un análisis ligero de la situación, podemos afirmar que este comportamiento no es más que un mecanismo de defensa ante lo que el profesaurio considera una circunstancia inadmisible para su jerarquía: el reconocimiento de sus propias limitaciones. Esto es así debido a que esta especie estima que su desarrollo formativo ya está completo y por lo tanto no tiene nada que aprender. Mucho menos aún, aprender de una especie inferior tanto en categoría como en experiencia.
Afortunadamente, existen especialistas que intervienen en este ambiente llamado escuela, con miras a evitar las reacciones adversas de los profesaurios. Los resultados de estas intervenciones están muy avanzados: aunque a muchos les cuesta un enorme esfuerzo adaptativo, cada vez son menos los que se resisten a incorporar las nuevas tecnologías a sus vidas y compartirlas con los alumnos, dejándose enseñar por ellos. En consecuencia, estos ejemplares participan, dando cuenta de una admirable voluntad, de unos programas de entrenamiento llamados alfabetización digital, en orden a dejar de ser transmisores de conocimiento para convertirse en tutores de la construcción del conocimiento de sus alumnos. A los que alcanzan este salto cualitativo se los denomina docentes.
Un docente es, en consecuencia, aquél que ha logrado vencer sus propios temores y prejuicios, se ha formado en una nueva manera de construir saberes, y ha incorporado a sus prácticas todos los elementos que, si bien para él constituyen un obstáculo (netbook, tablet, celulares, etc.), sabe que para sus alumnos son herramientas que pueden llegar a resultar muy valiosas y atractivas a la hora de aprender.
Hace ya un tiempo que me he sumado a este grupo de docentes que se encuentra en permanente formación, convencida de que la escuela ya no es lo que antes era, y que sentarse a añorar tiempos pasados sólo nos aleja más de los chicos. Hay también un lugar para vos, querido compañero docente, en este nuevo mundo. Y hay muchas personas dispuestas a ayudarte a ingresar en él. Los chicos merecen este esfuerzo de nuestra parte.
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